Cumbre del G-8: No nos duerman con cuentos

Fuente: Secretaría de Prensa del Comité Nacional CNT-AIT

Acabó la cumbre del club de los ricos. ¿Alguien puede creerse, de verdad, que las soluciones a los acuciantes problemas que afectan a la humanidad puede venir de alguna de estas reuniones de grandes potencias?.

Ahí tienen sus resultados: declaraciones, promesas, ya veremos, ya estudiaremos…

Se repiten las intenciones de la última cumbre, y las de la penúltima… pero vemos cómo el cambio climático sigue imparable, cómo las trágicas cifras del sida no bajan enteros…y podríamos seguir.

El cambio climático no es una fantasía sacada de un tebeo de ciencia ficción: los científicos nos informan de los cambios ocurridos en los gruesos hielos polares; ya se han registrado los primeros desplazamientos de población en diversos puntos del planeta, y los pronósticos no son nada halagüeños. Sin embargo, la postura de los EEUU, que se niega a firmar el Protocolo de Kioto y no quiere oír hablar de cifras de reducción de emisión de gases es de lo más provocador e insultante para el resto del planeta; los países emergentes, que forman la segunda división en el denominado G-5 (Brasil, China, India, México y Sudáfrica), se muestran reacios a sacrificar su crecimiento económico a cambio de controlar la contaminación; y nos queda la vieja Europa, que juega el papel de ser la parte progresista, la que le exige al resto una mayor implicación y compromiso. Pero tampoco sus países integrantes optan por medidas drásticas y decisivas en pro de las energías renovables. En cambio parece que todos se van a comprometer a “estudiar el problema”, a “considerarlo en adelante”, a que “la ONU se haga cargo”, etc. etc. Echémonos a dormir.

Respecto al Sida y otras enfermedades infecciosas han hablado las potencias de cifras multimillonarias, que, de llegar, se perderán en buena parte en la maquinaria corrupta de muchos de los países receptores, sostenidos en muchos casos con el beneplácito de quienes les envían el dinero. Pero además sólo servirán para atajar los síntomas y no para crear unas infraestructuras sanitarias absolutamente imprescindibles en tantos países carentes de ellas, así como en la lucha por la prevención y el control de la salubridad e higiene pública. ¿Y nos cuentan acaso a cambio de qué se ofrecen esas cifras de millones, que por muchos que parezcan siguen siendo insuficientes?. ¿Están pagando los países pobres con el precio de la sumisión –de más sumisión todavía- la llegada de millones desde los países ricos –los millones que lleguen, que no serán los que dicen-?.

Qué exhibición de poder, cuánto glamour junto a un balneario. ¿Qué intereses han defendido en realidad a orillas del Báltico?. ¿Los de una Humanidad impotente, indefensa y expectante ante el espectáculo mediático de sus señorías, o los de las grandes Corporaciones, las grandes multinacionales de las nuevas tecnologías, del automóvil, de la energía, de la sanidad, etc.?. Son gestores del gran Capital y como tales hay que tener presente que en sus decisiones anteponen los intereses de las empresas y organismos económicos a aquellos que afectan a la totalidad de los humanos. Así, por ejemplo, tomando el problema del cambio climático: ¿le preocupa acaso más a Bush el que algunos lapones se hayan desplazado de sus tierras por las nuevas condiciones climáticas y sus consecuencias, o que se vean afectadas, si toma medidas contra dicho problema, algunas compañías que sufragaron su campaña electoral para llegar a la Casa Blanca?.

Mucha hipocresía se mueve en torno a toda esta retórica. Y para denunciarla, contemplamos con regocijo cómo aún quedan muchos activistas con el coraje de plantar cara in situ a los socios de este club de poderosos. Claro, no pudieron acercarse mucho a ellos. Una extensa valla metálica cercaba desde muchos metros por delante el balneario de los cuentos. Muchos miles de policías (¿16.000?) se han ocupado de la función represiva y hasta se han acercado por el lugar los grupos nazis cuyo único fin es el de masacrar a los rojos, a los verdes o a los negros. Los grupos anarquistas y anarcosindicalistas tanto de Alemania como de otros países europeos han estado ahí, en primera fila, dando la cara. A todos ellos ya les manifestaron su apoyo ante lo que se avecinaba el Secretario General de la CNT, Rafael Corrales, y el Secretario de Acción Sindical del Comité Nacional, Antonio Baena, cuando a finales del pasado mes de mayo acudieron al Congreso de la FAU, la organización anarcosindicalista alemana y miembro de la AIT.

Para que no nos duerman con cuentos mantengamos despierta la inteligencia. No podrán doblegarnos si nuestra razón, nuestro corazón y nuestra acción son una sola ante el poder.

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