Hotel en Casas Viejas: ¡No al negocio con la memoria social! Manifiesto de adhesión

 

Fuente: Secretaría de Prensa del Comité Nacional CNT-AIT

 

En el verano de 2005 el alcalde de Benalup-Casas Viejas y Presidente de la Diputación de Cádiz, Francisco González Cabaña, y el promotor del entonces hotel Libertaria, Miguel Ángel Fernández, presentaron un hotel de cuatro estrellas, llamado “Libertaria”, subvencionado con fondos europeos Leader, que iba a ocupar entre otros el solar donde, en enero de 1933, fueron asesinados 22 trabajadores/as vecinos de Casas Viejas. Inmediatamente surgieron las protestas contra lo que se consideraba una ofensa y una frivolidad hacia la memoria del movimiento obrero.

Durante las semanas siguientes, como consecuencia de diversas gestiones, se hizo público que el hotel cambiaría su denominación por otra que no hiciera referencia a la matanza. Sin embargo, se ha mantenido la idea de crear una Fundación cultural, encabezada por la propiedad del hotel, denominada “Sucesos de Casas Viejas”, que relaciona el negocio con aquellos lamentables acontecimientos.

Sabemos que España es uno de los principales destinos turísticos del mundo. Un fenómeno de alcance mucho más profundo que las apabullantes cifras económicas que moviliza. El turismo, en permanente renovación, ha ido cada vez más fijando su atención en los espacios de “la memoria”. Los descontextualiza, los divide, los banaliza y los mercantiliza.

Seriamente preocupados por esta utilización del ahora llamado “hotel Utopía”, los abajo firmantes queremos hacer un llamamiento a la ciudadanía, en especial a la de Casas Viejas y a las diferentes organizaciones sociales, al mismo tiempo que exigimos de las diferentes autoridades locales, provinciales, autonómicas y al PSOE (algunos de cuyos más destacados cargos en la provincia de Cádiz están involucrados en el proyecto), para que apoyen la desaparición, de una vez por todas, de cualquier relación con la matanza de enero de 1933 del negocio hotelero.

También pedimos que, de llevarse a cabo la creación de una Fundación, ésta sea una entidad de carácter público sin ninguna relación con la actividad hotelera. De igual forma, exigimos se derrumbe el muro que la Sociedad Huertos de Casas Viejas ha construido ocultando el lugar de los asesinatos, privando de libertad no sólo a su memoria, sino también al pueblo que no puede solidarizarse con ellos en el recuerdo, declarando el lugar de la choza de Seisdedos espacio libre y de uso público, desvinculado totalmente del negocio hotelero.

La memoria de una sociedad está por encima de los negocios. No es memoria si se reduce a un objeto turístico. Debemos conocer y reflexionar sobre nuestro pasado. ¡Ay de la sociedad que no lo haga!. Pero desde la dignidad.

Algunas de las personas y organizaciones que firman este manifiesto:

Rafael Corrales Valverde, Secretario General de CNT. José Manuel García, Secretario de Organización de CNT. Julio Álvarez Gómez, Secretario de Tesorería de CNT. Antonio Baena, Secretario de Acción Sindical y Social de CNT. Lorenzo Cavanillas, Secretario de Cultura y Propaganda de CNT. Juan Ariza, Secretario de Patrimonio de CNT. Raouf Senhadji Navarro, Secretario de Exteriores de CNT. José Álvarez, Secretario de Prensa y Comunicación de CNT. Graham Kelsey, Historiador británico. Jesús María Montero Barrado, Profesor de Historia. José Sardá Gómez de Tejada. Ignacio C. Soriano Jiménez. José Luis Gutiérrez Molina, Historiador. Josep Fontana, Catedrático Emérito Universidad Pompeu Fabra. Julio Pérez Serrano, Dtor. del Grupo de Estudios de Historia Actual (Univ. de Cádiz). María Amalia Pradas Baena, Historiadora. Pablo Serrano Pérez. Josep Miquel Olivares i Muñoz. Antonio Orihuela. Dolors Marín Silvestre, Historiadora. Francisco Pérez Álex, vocal Asociación Memoria Histórica y Justicia de Andalucía. Juan G. Luna Beato. Juan Luna Delgado. Francisco Pérez Álex, Administrativo. Manuel Béjar Prado, Antropólogo. Mónica Pizarro García, Maestra. Carmen Navarro Mezquita, Geógrafa. Inmaculada García Bajaron, Funcionaria Seguridad Social. Pilar Acosta Bono, Técnica de Educación. Victoria Frensel, Traductora y Pedagoga. Lucía Vargas Verde, Periodista. Eva Corrales Gadea. María José Romero Hernández, Escenógrafa. Josure Muñoz, Investigadora. Carolina Junco Díaz, Psicóloga. Concepción Viñas Lorca, Maestra Infantil. Francisco Sevilla Soler, Comercial Artes Gráficas. Salvador Cortes Fernández, Psicólogo. Francisco Parodi Muñoz, Técnico transporte sanitario. Francisco F. García Pérez, Profesor Universidad. Francisca Maqueda Fernández, Trabajadora Social. Laureano Rodríguez Liáñez, Profesor. Ángel del Río Sánchez, Antrotólogo. Isaac Rosa Camacho, escritor. Marta Velasco Contreras, Historiadora. José Luis Vázquez Jiménez, Empresario. Juan Sánchez La Fuente, Profesor. Andrés García Díaz, Profesor ESO. Carmen Contreras Trujillo, Ceramista. Rafael Porlán Ariza, Profesor. Monserrat Rubio Blanco, Hostelería. Rocío Pozo Haro, Profesora Primaria. Aurelia Daza Bonachela, Bibliotecaria. José Ramón Villa Villa, Autónomo. María del Río, Pintora. Carlos Sepúlveda García de la Torre, Psicólogo. María Díaz Gavira, Cartera. María Luisa López López, Profesora. Gabriel Navarro Bermejo, Maestro. Ana María Anasagasti Valderrama, Profesora. Roldán Adela, Profesora de francés. Carlos Cantero Campos, Estudiante. Cristina Capacete López, Maestra. Carmen Hernández Bermúdez, Pensionista. Jaime Moreno Tamarán. Mercedes Gutiérrez Gutiérrez, Sus labores. María Teresa Álvarez Peinado, Educadora. Rocío Fernández Martín, Pedagoga. María Llanos Álvarez Jiménez, Economista. Carlos Romero Moragas, Arqueólogo. Francisco Guerra Regatero, Cartero. Daniel Oviedo Silva, Estudiante. Mónica Muñoz Fernández, Estudiante. Guillermo Pintado Ruiz, Estudiante. Emilia Mousset, Ingeniera sonido. David García Boal, Educador Social. Óscar Barba Román, Cámara de TV. Marta Campón Sanguino. Félix Rodríguez Escribano, Cartero. Jesús Bravo García, Trabajador Público. María José López Campos, Estudiante. Margarita López Hernández, Ama de casa. Fernando Valero , Escultor. Manuela Ramajo Bravo, Cocinera. María Belén García Uyarra. Juan Carlos Ruiz Olivares Mascaraque, Pintor. Silvia Alonso Gallego, Contable. Daniel Acebes Jiménez, Chatarrero / Estudiante. Iván Flores Serrano, Estudiante. Carlos Gómez García, Estudiante. Diego García Fernández, Cocinero. Pablo Fernández Kunst, Estudiante. Almudena Núñez Palacio, Estudiante-Cajera. Marian Berihuete Azorín, Arqueóloga. Nuria Romero Caracena, Teleoperadora. Isabel Fernández Cruz, Maestra. Adelio Castaño, Profesor. María José Grasa Cólera, Profesora. Manuel Sevillano Rosas. Juan Ribera Seijas, Parado. Coordinadora para la memoria Histórica y Democrática de Catalunya, integrada por: Asociación para la Memoria Histórica y Democrática del Baix Llobregat. Asociación para el Memorial Democrático de los trabajadores de SEAT. El Pont de la Libertad del Hospitalet Antifranquista. Les Dones del 36. Fundación Pere Ardiaca. Colectivo de Jóvenes Comunistas. Histor Aula. Asociación Enrique Líster. Foro par la defensa de la 3ª Edad. Manuel Molero Alcaraz, reparto prensa. Fernando Paredes Salvador, proyectista. Nieves Fernández Rivera, Trabajadora Social. Antonio Moragues, trabajador ferroviario. Ignacio Muñiz, arqueólogo.

 

Asi trataba la II Republica a los anarquistas

LOS OCHO DÍAS NEGROS DE ENERO DE 1993

Esta es la versión de los hechos, según la CGT-A

AÑO 1933

2 de enero, en Jerez de la Frontera se celebra una reunión de delegados de comités de Defensa de la comarca en el que se acordó que la insurrección comenzaría cuando la radio anunciara el triunfo revolucionario en Barcelona donde comenzaría el domingo 8 a las 8 de la tarde. Se cortaría la electricidad en Jerez y en los pueblos. Una vez triunfantes en la comarca se cercarían San Fernando, sede del arsenal y de la infantería de marina, y Cádiz mediante el corte de la electricidad y la interrupción del abastecimiento de aguas

3 de enero, una explosión en la calle Mallorca de Barcelona lleva a la policía a descubrir uno de los más importantes arsenales acumulados por el comité regional de Defensa de Cataluña

7 de enero, Antes de dividirse en dos grupos, el comité nacional de la CNT informa al comité nacional de Defensa, de los dos era secretario Manuel Rivas, que el comité regional de Defensa de Cataluña, cuyo secretario era Juan García Oliver, le ha pedido el comienzo inmediato de la insurrección. El comité nacional de la FNIF anuncia que el lunes 9 presentará los oficios de huelga

8 de enero, el comité peninsular de la FAI, cuyo secretario era también Manuel Rivas, envía a las regionales faístas un telegrama anunciándoles el comienzo de la insurrección esa tarde a las 20 horas. A las 11 de la mañana el gobierno conoce los preparativos revolucionarios. Al atardecer comenzaron los incidentes en Barcelona, otras poblaciones catalanas, diversos puntos de Levante y Madrid. Quedó establecido el estado de guerra.

9 de enero, aunque prácticamente dominada la insurrección por las autoridades continuaron las huelgas generales de Barcelona y Valencia y comenzó en Sevilla

10 de enero, en diversas localidades de la provincia de Cádiz se producen incidentes. Son los casos de Jerez, Cádiz, Alcalá, Chiclana, Paterna o Sanlúcar de Barrameda. El comité nacional de la CNT emite un comunicado en el que se solidariza con el movimiento revolucionario aunque, dice, no ha sido preparado por el sindicato. Un miembro del comité de Defensa de Medina Sidonia se acerca a Jerez para recabar informaciones. Le pasaron una nota para que comenzaran la insurrección a las 10 de la noche. Antes de la caída de la tarde el aviso llega a Casas Viejas.

A las 21 horas comienza una del pueblo para ver si en Medina se encendía la hoguera anunciada como señal de triunfo. En la vecina localidad el movimiento fracasó por la presencia de un destacamento de la guardia civil que dispersó a los campesinos por los campos. Salen de Madrid, en el expreso, refuerzos de tropas de asalto al mando del capitán Manuel Rojas Feijespán con destino a Jerez.

11 de enero, durante la madrugada grupos de Casas Viejas cortan el tendido telefónico con Medina y Alcalá; se apostaron en los cruces y caminos cercanos y abrieron una zanja a la entrada del pueblo en la carretera a Medina. Después asaltaron la armería donde obtuvieron munición y pólvora. El cuartel de la Guardia Civil quedó bajo vigilancia de dos grupos formados, uno por Cristóbal Torres, Sebastián y Jerónimo Silva “Zorrito”, y otro por Manuel Quijada, Pedro Cruz, Manuel Pavón y José Pilar de los mejores tiradores del pueblo. A las 7 de la mañana comenzó una manifestación por las calles del pueblo que asaltó el local donde se guardaban los recibos de los arbitrios.

Un grupo visitó al alcalde para informarle que se había declarado el comunismo libertario y pedirle que dijera a los guardias civiles que no salieran del cuartel. Cuando una patrulla de estos recorrían los alrededores del cuartel comenzó el tiroteo. Un disparo de postas de Jerónimo Silva, hirió al sargento y a un número en la ventana del segundo piso. Los dos murieron en los días siguientes asamblea en el sindicato donde se discutieron las noticias sobre el fracaso del levantamiento y la nota recibida en Jerez. Finalmente se decidió secundar la insurrección. Un grupo se trasladó a la parte alta.

Sobre las 8 de la mañana en Medina se apercibieron de que la línea telefónica estaba cortada y que no llegaba el camión del correo. Sobre las 10 salió una patrulla de la guardia civil y un mecánico de telefónica para reparar la avería. La encontraron casi a la entrada de Casas Viejas, cuando la estaban reparando fueron detenidos unos campesinos. Reparado el corte se conoció lo que sucedía en la pedanía.

Conocidas las detenciones, comenzaron a disolverse los grupos de las calles y algunos a huir al campo. A las 14 horas llegaron doce guardias civiles de Alcalá de los Gazules que entraron a la carrera disparando sus fusiles que ocasionaron dos muertos. La huida al campo se generalizó y los que no lo hicieron se refugiaron en sus casas. Las calles fueron ocupadas y cualquier movimiento respondido con disparos. Así murió otro campesino al ir a orinar al corral de su casa.

Sobre las 5 de la tarde llegaron 12 guardias de asalto y cuatro guardias civiles a las órdenes de el teniente de asalto Gregorio Fernández Artal que, desde Sevilla, había sido enviado el día 10 de refuerzo a San Fernando. En unión de los anteriores guardias izaron la bandera republicana en el local del sindicato de la CNT y ordenó que se volviera a la actividad cotidiana. Junto a dos de los guardias civiles del puesto comenzó a buscar a los que habían disparado contra el cuartel.

El primer detenido fue Manuel Quijada al que maltrataron para que les dijera quienes le habían acompañado. Salió el nombre de la familia Seisdedos, dos de cuyos miembros -Pedro Cruz y Jerónimo Silva- habían estado frente al cuartel. Guardias civiles y de asalto se dirigieron a su domicilio en la calle Nueva. En la casa del anciano Francisco Cruz Gutiérrez, “Seisdedos”, se encontraban otras ocho personas: sus hijos Pedro y Francisco Cruz Jiménez; Josefa Franca Moya, y sus hijos Francisco y Manuel García Franca, viuda de un hijastro de Seisdedos; Jerónimo Silva González, cuñado de los hijos de Seisdedos; María Silva Cruz, “La Libertaria”, sobrina de jerónimo, y su amiga Manuela Lago Estudillo.

A ella llegaron los guardias sobre las 19 horas, al intentar entrar un guardia de asalto recibió un disparó y murió. Comenzó el sitio. Algunos campesinos acudieron a ayudar a los sitiados disparando ocultos en las chumberas. Artal, intentó que Quijada negociara la rendición.

Pero no volvió y se quedó en la choza. Sobre las 20 horas telegrafió al gobernador civil de Cádiz pidiendo refuerzos. Dos horas más tarde llegaron dos cabos de asalto con refuerzos y bombas de mano, fusiles y una ametralladora. Poco antes habían llegado a Casas Viejas otros veinte guardia civiles y un delegado del gobernador. Reiniciado el asalto, la posición de la choza, su estructura y el temor a originar una matanza e incendiar las casas vecinas, llevó a Artal a suspender el ataque hasta el amanecer.

Los guardias de asalto al mando de Rojas habían llegado por la mañana a Jerez. Durante el día estuvieron ocupados en tareas de patrullar las calles y clausurar los centros obreros. A las 21 horas el Director General de Seguridad, ordenó a Rojas que viajara a Casas Viejas. A pesar de llevar casi dos días sin descansar salió hacia la aldea con 40 guardias de asalto. Llegaron pasada la medianoche y fueron acosados por los campesinos que se encontraban ocultos.

12 de enero, hacia las tres de la madrugada, una vez instaladas las ametralladoras, recomenzó el tiroteo. De inmediato Francisco Cruz y su hijo Pedro resultaron muertos. Al acercarse un guardia de asalto resultó muerto. Pero la ametralladora dispersó a quienes habían estado acosando a los sitiadores detrás de las chumberas. El delegado recibió un nuevo telegrama del gobernador comunicándole que las autoridades le pedían que arrasase la choza. Rojas ordenó entonces incendiarla.

La paja ardió de inmediato y los supervivientes se vieron obligados a salir bajo los disparos de los guardias. Sólo pudieron salvarse María Silva y Manuel García. Serían las 5 de la madrugada. La resistencia había terminado y los casi cien guardias se concentraron en la plaza del pueblo, mientras Rojas y lo oficiales, junto a algunos vecinos, entraban en la taberna.

Al amanecer tres patrullas comenzaron a registrar el pueblo y, con las indicaciones de los dos guardias civiles ilesos del puesto, a practicar detenciones de presuntos implicados en los sucesos. Durante los registros murió Antonio Barberán Castellar y otros doce fueron detenidos: Manuel Benítez, Cristóbal Fernández Expósito, Juan Galindo González, Juan y Manuel García Benítez, Juan Grimaldi Villanueva, Fernando Lago Gutiérrez, Andrés Montiano Cruz, Manuel Pinto González, Juan Silva González, José Utrera Toro y Balbino Zumaquero.

Sobre las 7,30 horas Rojas ordenó a las patrullas que se reunieran para dirigirse a la plaza. Al pasar por delante de la choza incendiada se produjo un intercambio de reproches y los prisioneros fueron ejecutados. Hacia las 9 de la mañana los cadáveres fueron trasladados al cementerio. Poco antes, tras oír una arenga del delegado del gobernador, la mayoría de las fuerzas, todas las de Rojas entre ellas, abandonaron el pueblo.

De repente todo quedó en silencio. Mientras un olor a carne quemada impregnaba el aire y los perros comenzaban a rondar los huesos calcinados entre las ascuas de la choza de Seisdedos. Hacia las cinco de la tarde llegó el primer periodista, el redactor del periódico madrileño El Sol, Vicente Gutiérrez de Miguel. Todavía los médicos seguían practicando las autopsias de los cadáveres en el cementerio.

Al día siguiente llegan Federico Joly, propietario de Diario de Cádiz, el redactor Juan López Estrella y reporteros y fotógrafos de ABC y El Liberal de Sevilla. Hacia las 12 del mediodía abandonaron la localidad. El 15 de enero llega a Casas Viejas el director del periódico de Madrid, La Libertad, Antonio de la Villa, encargado por el ministro de la Gobernación, Santiago casares Quiroga a investigar los sucesos.

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Anarcosindicalismo, anarquismo, General. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a Hotel en Casas Viejas: ¡No al negocio con la memoria social! Manifiesto de adhesión

  1. Pingback: new songs Los Campesinos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s