A esto se dedica el ciudadano Juan Carlos en Rusia y Rumanía

el rey y el osoSegún un artículo del Kommersant, el Jefe de Protección Natural se quejó por carta al Gobernador del Área de Vologodskoja de que a Juan Carlos I le ofrecieron un oso domesticado emborrachado con miel con vodka

 

Extraido de peccataminuta

Según un artículo del Kommersant, el Jefe de Protección Natural se quejó por carta al Gobernador del Área de Vologodskoja de que a Juan Carlos I le ofrecieron un oso domesticado emborrachado con miel con vodka, como broma de los lugareños. Juan Carlos I no sabía que al oso al que estaba disparando le habían emborrachado previamente para que su caza fuese más fácil, ni que no fuese salvaje. Artículo original aquí (en Ruso) y en Inglés.

Artículo original en Ruso (clic en la imagen), o en Inglés (aquí).

No es la primera vez en 2004 se cargó a nueve osos en Rumanía.

«Disparos» contra el Rey de Rumanía

Fuente Cronica del Mundo de 17 Octubre de 2004
LA CACERIA de osos en la que participó Don Juan Carlos el 8 de octubre a los pies de los Cárpatos ha alcanzado niveles de escándalo, con debates televisivos. Ha habido críticas contra el Rey, que abatió varias piezas, y, de paso, contra España

ALEXANDRU PETRESCU.

La corte del kiraly Don Juan Carlos hizo una sangrienta carnicería en la que abatió nueve osos [ursus arctos] y un lobo, especies protegidas por los convenios internacionales que Rumanía también firmó». La cita está extraída de la información publicada el 12 de otubre por el Romania Libera. Y es que la cacería que Don Juan Carlos disfrutó en la región de Covasna entre el viernes ocho de octubre y el domingo siguiente se ha convertido en Rumanía en eje del debate político a escasa distancia de las elecciones presidenciales.

Tanto es así que, el jueves, el programa de televisión En la miga de las cosas organizó una tertulia en prime time con participación de un ecologista, un representante del Gobierno rumano, un miembro de la Academia Catzavencu y el gerente de la firma Abies Hunting, organizadora de la cacería, el polémico empresario Sharkany Arpad.El programa tuvo una audiencia similar a la del último debate Bush-Kerry. Y el 91% de los televidentes que participaron en el debate a través de mensajes sms condenaron la cacería y tomaron posiciones en apoyo a las tesis ecologistas.

La batida comenzó en la tarde noche del viernes. Don Juan Carlos llegó al aeropuerto de Otopeni en Bucarest. Después, escoltado por 10 coches de la policía rumana y varios vehículos de acompañamiento protocolario, se desplazó en un Audi A-8 a la finca, donde lo cambió por un 4×4. Las 15 personas que formaban la partida se alojaron en Erdofule, una de las 39 cabañas que el dictador Ceaucescu poseía en la región.

La empresa contrató a 50 bateadores, a razón de cinco euros por día cada uno, entre los que se infiltraron, de paisano, varios miembros de la policía secreta.

También se preparó el clásico recibimiento folclórico al monarca español, con lugareños vestidos con trajes regionales que ofrecieron al Rey el agasajo de bienvenida propio del país: pan, un puñado de sal y un gura (trago) de palinca, un aguardiente elaborado con ciruela.

La región de Covasna está a los pies de los Cárpatos, hacia el corazón del mítico país que habitan hombres-lobo y hombres-oso.A la confluencia de los antiguos caminos de Bizancio y Occidente se le llama Judetut Cosvana o Las Tres Sillas. Los rumanos, allí, representan el 24% de la población. El resto son secui, que se consideran descendientes directos de Atila. Desde la caída del comunismo y el proceso de devoluciones de tierras confiscadas por el antiguo régimen, se han recrudecido los conflictos entre las dos etnias que convivien en la región. La industria maderera ocupa a buena parte de sus casi 300.000 habitantes.

Ahora proliferan empresas de vanatoare -caza- en la zona. En la Cámara de Comercio hay inscritas una treintena. Los aficionados locales se remontan a la época de Ceaucescu para datar la primera ocasión en que Don Juan Carlos se desplazó a Rumanía para aplacar sus veleidades cinegéticas. Invitado por el propio dictador.

Otilla Josiff Sherkany fue durante 30 años el director político de la Asociación de Cazadores del distrito, en la época comunista.Hoy se ha convertido en una suerte de barón local, con 30.000 hectáreas de bosque de su propiedad dedicadas a organizar cacerías. Ahora el negocio ha pasado a manos de su hijo, Otilla Kiss Sharkany: «Mi padre me dijo que fue Santiago Carrillo el que le habló por primera vez al Rey de que en Rumanía se caza de puta madre. Este año es la segunda vez que lo tenemos como invitado. Estuvo en abril. Ahora vino con cuatro norteamericanos, que pagaron todo el viaje», declara a CRONICA. Entre los ilustres huéspedes de Sharkany se cuentan Alain Delon y familia, Hugo Boss o el ex ministro popular Francisco Alvarez Cascos, afecto a la caza del urogallo.

La empresa Abies cobra 130 euros por cada jabalí joven de hasta 50 kilos abatido; 200 euros por las hembras de entre 230 y 400 kilos; aunque también influye en el precio el tamaño de los colmillos de los animales: hasta 12 centímetros, 270 euros; de más de 20, pueden llegar a los 800 euros. También se paga por los fallos: 100 euros por cada animal herido y no cobrado y 50 euros por disparo errado. Aparte, claro, el alojamiento. La caza de ojeo del oso cuesta 800 euros por dos días y tres noches (hasta 7.000 euros con trofeo). La caza de espera, incluido trofeo, cuesta 8.500 euros por tres días.

POLITICA Y ECOLOGIA
Demetre Janos es el elnok -presidente de la comarca- y la única autoridad política rumana que participó en la cacería real. Janos aceptó mantener una conversación telefónica con CRONICA para comentar la polémica nacional que se ha desatado a raíz de la visita cinegética de Don Juan Carlos. «Su Majestad estuvo en visita privada. No entiendo por qué los ecologistas montan tanto jaleo. ¿Por qué no se manifiestan cuando se mata el cerdo en Navidad, o en contra de que las sopas se elaboren con gallinas? Este es un momento muy importante para nuestra democracia. Tenemos elecciones presidenciales y hay quien quiere sacar provecho electoral de esta polémica».

Pero el tono del debate parece no ser sólo precisamente ideológico.Uno de los televidentes del exitoso programa En la miga de las cosas del jueves preguntó:

-Si tenemos tantos osos, si nos sobran, ¿por qué no los exportamos a España?

-Porque los mataría su Rey -respondió con ironía el periodista Cornel Ivanciuc.

Para conocer el alcance de la masacre sobre esta especie -el ursus arctos- protegida por la Convención de Berna desde 2001, un grupo de periodistas rumanos organizó una compra masiva de su carne. Conseguían con facilidad una partida de 600 kilos, una cantidad considerable si se tiene en cuenta que sólo se consume el lomo. «Esto demuestra que en Rumanía hay una matanza de osos constante. Europa tendría que hacer algo», concluían los investigadores.

Nicolae Daramus, periodista de El Cotidianul, publicaba también el 12 de octubre una airada protesta contra la presencia del Rey, armado, a los pies de los Cárpatos: «Los inmigrantes rumanos que van a recolectar fresa al país de Don Juan son tratados como homínidos, no como humanos. Ahora le llegó el turno a los animales salvajes. Su Majestad de Borbón mató nueve osos [las informaciones sobre el número de animales abatidos difieren según las fuentes], entre ellos una osa gestante. Otros dos animales quedaron malheridos de bala azul». Después relaciona la actitud del monarca español con la del «temible» Nikita Kruschev, otro de los cazadores ilustres que visitó la región allá por los años 50.

El periódico Rumanía Libre tampoco fue muy condescendiente con Don Juan Carlos. Bajo un titular que reza «Especies protegidas abatidas por el Rey de España en Covasna», el periodista escribe despectivamente: «Cincuenta bateadores pusieron bajo las narices del Rey a 30 animales, de los cuales la corte real abatió a nueve osos jóvenes de pequeña puntuación, a una osa gestante y a un lobo».

Para el académico rumano Constantin Balaceanu Stolnici y para el periodista de National Geographic Cristian Lascu -ambos invitados por otro programa de televisión- «al monarca español lo utilizaron, seguramente, los gobernantes de Rumanía para legitimar las matanzas de osos carpatinos. Sobre todo después de que Jacques Chirac defendiera a los protectores de los osos y criticara el laissez-faire del primer ministro rumano, Adrian Nastase. Necesitaban que otro mandatario europeo actuara de forma diferente». El Palacio de la Zarzuela no ha querido comentar estas reacciones.Laszlo Szabo Szeley es el presidente de la Fundación Aves, dedicada a la protección de la fauna salvaje de Rumanía. Su organización elevó una protesta «contra la matanza organizada del Gobierno rumano en honor del Rey de España». «Utilizaron para el Rey los mismos métodos que se usaban en época de Ceaucescu. Cuelgan de los árboles con una semana de antelación animales domésticos muertos por enfermedades contagiosas como cebo. Los osos, acostumbrados a encontrar comida fácil, acuden cada día hasta que el cazador de turno los abate. Hemos observado que el 67% de los osos padece triquinosis y otras enfermedades. ¡El Rey no sabe en qué trinchera se metió! Madrid tiene como símbolo un oso, pero en España no viven más de 20 animales. Los gobiernos comunista y poscomunista rumanos dejaron matar entre 1989 y 2004 más de 2.600 osos. Eso tampoco lo sabrá el Rey». Ahora las balas suenan en dirección contraria. Apuntan contra la imagen de la Casa Real española en Rumanía.

LOS PREDIOS DEL MONARCA

Polonia. Como Rumanía, es otro de los países a los que Don Juan Carlos suele acudir a cazar. Y donde también levanta polémica su presencia. Esta primavera, los medios polacos y españoles se hicieron eco de la ejecución de un bisonte europeo en la región de Masuria. También se trata de una especie protegida, entre otras razones porque se encuentra en peligro de extinción.

Sierra de Gredos. En estos montes, donde el Monarca español se dedica a la caza de la cabra montés al rececho, cobró una de las especies más codiciadas para los aficionados a la cinegética: un ejemplar de 120 kilos, y con una cornamenta que superaba el metro de arboladura. El precio que un cazador paga por abatir este tipo de piezas puede llegar a superar los 25.000 euros.

Encomienda de Mudela. Este coto de Ciudad Real, de 20.000 hectáreas, es el paraíso de los cazadores de perdiz roja. Allí son habituales apellidos ilustres: Abelló, Botín, Suárez Yllana, Amusátegui.Franco ya lo usaba. Y Don Juan Carlos le tiene especial predilección.

Quintanilla de Onésimo. El coto vallisoletano de Florentino Azuaga también figura entre los preferidos del Rey. Allí se caza jabalí, corzo y ciervo. Aunque el Rey nunca ha ocultado su afición por la caza, este año prefirió suspender su visita al coto cuando ésta se hizo pública. ¿Una cuestión de imagen?

Llegan las pieles de la polémica caza

Domingo, 30 de Enero de 2005
EL PAQUETE entró en Barajas. Los ecologistas rumanos tienen al Rey en el punto de mira tras abatir varios osos

Fuente Cronica del Mundo, 485
A. PETRESCU

Aeropuerto de Barajas. Terminal de carga. Un voluminoso paquete llega procedente de Rumanía. El destino final (Palacio de la Zarzuela) activa todas las alarmas. Efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional acuden de inmediato. Hasta llega a sonar el teléfono del ministro. De esta extraña manera llegaban, poco antes de Fin de Año, las pieles de los osos pardos (especie protegida por la Convención de Berna de 2001) cazados por Don Juan Carlos en los Cárpatos entre el 8 y el 10 de octubre de 2004. Durante varios días el bulto permaneció confiscado en el aeroportuarias.

Se revisaron tanto el certificado de sanidad animal (correcto) como el código internacional que autoriza el comercio de especies protegidas (este documento sí presentaba algún defecto). Según ha sabido CRONICA, entre los muchos uniformes que llegaron a rodear las pieles de osos no hubo ninguno de agentes pertenecientes al Seprona, el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil que se encarga de velar por el cumplimiento en España de las normas del convenio CITES referentes al tráfico de especies animales. Para este delicado asunto nadie les avisó.

Mientras los ecologistas del país de Drácula perdían el rastro de los trofeos después de muchos días de seguimiento de las pieles (informaban en Rumanía de que habían volado a algún aeropuerto español), el extraño cargamento terminó dejando Barajas camino de La Zarzuela, extremo éste que no ha podido ser confirmado.Atrás quedaban los ecos de aquella cacería en la que nueve osos (ursus arctos), además de un lobo, fueron abatidos. Y también las dudas de los expertos (CRONICA ha escuchado la voz de varios de ellos) sobre la licitud de la importación.

La polémica cita cinegética en la que participó el Rey Juan Carlos saltó a la prensa rumana, con enconados debates. En la miga de las cosas, uno de los programas de televisión con más audiencia, se logró reunir en un mismo plató a ecologistas, Gobierno y al gerente de la firma estadounidense Abie Hunting, organizadora de la cacería. El 91% de los telespectadores que participó en la tertulia a través de mensajes SMS condenaron la cacería, poniéndose claramente del lado de los ecologistas.


ARBOLES DE PLASTICO

«En tiempos de Ceaucescu incluso nos obligaban a sembrar árboles de plástico para que el paisaje pareciera mucho más verde. Qué tonterías teníamos que hacer cuando el dictador venía a cazar», cuenta a este suplemento el ingeniero agrónomo Guido Toniutti.Dice más: «Hay rumores de que la empresa que organiza las cacerías ha intentado hacer lo mismo para agradar el Rey de España durante la batida».

Los tres millones de euros que Abie Hunting gana al año hablan del próspero negocio que esconde la muerte del codiciado plantígrado y otras especies de caza mayor. La caza de ojeo del oso pardo cuesta 800 euros por dos días y tres noches (hasta 7.000 euros con trofeo), mientras que la de espera, incluído trofeo, sale por unos 8.500 euros por tres días (en mercado de reventa de los países de la Unión Europea llegan a doblar o triplicar el precio). En la temporada de caza 2003-2004 se abatieron en Rumanía 106 ejemplares. 40 de ellos por escopetas españolas. En los últimos tres meses, 49 de un total de 77 osos cazados lo fueron igualmente por españoles.

El flujo de escopetas peninsulares es constante hacia los montes rumanos. Y no sólo para dar cuenta del oso pardo, especie protegida en España. La última gran cacería que ha trascendido -organizada hace una semana por el ex tenista y hombre de negocios rumano Ion Tiriac, quien inauguraba coto al noroeste de Rumanía- reunió a 32 invitados del mundo de los negocios de Europa occidental, Australia y Estados Unidos. En la nómina de elegidos se encontraban varios empresarios españoles. Abatieron 185 jabalíes.

Fue en otra montería donde, según el médico rumano Nicholas Hnaley, un guardaespaldas de Don Juan Carlos tuvo que ser trasladado de urgencia a un hospital de Bucarest en helicóptero al ser alcanzado por una bala. Se encontraba en los bosques de Transilvania. Desde la cacería de octubre. el Rey de España está colocado en el punto de mira de los grupos ecologistas rumanos más activos en defensa del oso pardo. Tanto es así que algunos de sus destacados miembros se preocuparon de rastrear el camino seguido por las pieles de los nueve osos abatidos hasta Madrid. Y no sólo eso.

Lazlo Szabo, presidente del grupo conservacionista Aves, activo luchador contra la caza de osos en su país (quedan unos 2.000) lleva semanas blandiendo una ley según la cual en todos los países de la Unión Europea se prohibe la entrada de trofeos de caza y la carne de Ursus arctos (oso pardo) hasta marzo de 2005, cuando el actual Gobierno rumano tendrá que demostrar que la especie no está en peligro. La ley habría entrado en vigor el 13 de diciembre de 2004 y llevaría el marchamo CITES.

Conocedores de la legislación internacional que regula el tráfico de especies animales (incluidos sus restos), dicen desconocer la norma esgrimida desde Rumanía. Al margen de esa supuesta nueva normativa, tampoco terminan de ponerse de acuerdo sobre si es legal o no recibir aquí trofeos de animales que en España están protegidos. Como las pieles de los osos que arribaron a la terminal de carga del aeropuerto de Barajas.

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2 respuestas a A esto se dedica el ciudadano Juan Carlos en Rusia y Rumanía

  1. anarxya dijo:

    El 21-10-2004
    La Mesa del Congreso de los Diputados rechazó tramitar la batería de preguntas escritas al Gobierno que el portavoz de ERC, había presentado para saber quién pagó el viaje que el Rey realizó a Rumanía para participar en una cacería de osos y jabalíes.

    En concreto, ERC quería saber si fue una visita privada y, aunque lo fuera, quien pagó “el desplazamiento, alojamiento y resto de gastos” del Rey. También preguntaba al Gobierno si tenía constancia de esta cacería, si “es cierto que el Rey mató a cuatro o cinco osos” y si los osos “son una especie protegida en buena parte de los países del mundo”.

    El diputado de ERC emplazaba al Ejecutivo a decir si piensa que los “ataques” que ha recibido el Rey por parte de la prensa rumana y las asociaciones ecologistas “desprestigian la imagen del Estado”…..”¿Piensa el Gobierno español amonestar a la Casa Real por su actitud?”.

    Asimismo, preguntaba si el Ejecutivo considera “ético y legítimo” que el jefe del Estado “gaste el dinero que le otorga el Estado en la caza de especies protegidas”. Es más, quería saber si el Ejecutivo o el Gobierno piensan “pedir disculpas al pueblo rumano”.

  2. anarxya dijo:

    Aeropuerto de Barajas. Terminal de carga.

    Un voluminoso paquete llega procedente de Rumanía. El destino final, Palacio de la Zarzuela, se activan todas las alarmas, efectivos de la Guardia Civil y de la Policía Nacional acuden de inmediato.

    De esta extraña manera llegaban, poco antes de Fin de Año, las pieles de los osos pardos (especie protegida) cazados por Don Juan Carlos en los Cárpatos. Durante varios días el bulto permaneció confiscado en el aeroportuarias. Se revisaron tanto el certificado de sanidad animal como el código internacional que autoriza el comercio de especies protegidas.

    Mientras los ecologistas del país de Drácula perdían el rastro de los trofeos después de muchos días de seguimiento de las pieles, el extraño cargamento terminó dejando Barajas camino de La Zarzuela.

    Atrás quedaban los ecos de aquella cacería en la que nueve osos, además de un lobo, fueron abatidos. Y también las dudas de los expertos sobre la licitud de la importación.

    La polémica cita cinegética en la que participó el Rey Juan Carlos saltó a la prensa rumana, con enconados debates. En la miga de las cosas, uno de los programas de televisión con más audiencia, se logró reunir en un mismo plató a ecologistas, Gobierno y al gerente de la firma estadounidense Abie Hunting, organizadora de la cacería. El 91% de los telespectadores que participó en la tertulia a través de mensajes SMS condenaron la cacería, poniéndose claramente del lado de los ecologistas.

    En la temporada de caza 2004 se abatieron en Rumanía 106 ejemplares, 40 de ellos por escopetas españolas. En los últimos tres meses, 49 de un total de 77 osos cazados lo fueron igualmente por españoles.

    El flujo de escopetas peninsulares es constante hacia los montes rumanos. La última cacería (organizada por el ex tenista Ion Tiriac) reunió a 32 invitados del mundo de los negocios de Europa occidental, Australia y Estados Unidos. En la nómina de elegidos se encontraban varios empresarios españoles. Abatieron 185 jabalíes.

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